jueves, 29 de enero de 2015

Ser

Son los vientos
de tu boca,
los que me llevan a perderme
en bosques rosado
y ríos de sangre fresca,
en las sábanas tendidas
que mueve el viento,
que nos sirven de escondite,
que nos refugian de miradas
y de palabras incoherentes.

Son las olas
de tus manos,
recorriendo mi cuerpo
sin tocarlo y sin quererlo,
inocentes y fallidas,
me llevan a encontrarme
en la luz de la inocencia
y la calma clamorosa
de un amor que no se aguanta.

Son las dudas
bailarinas inquietantes,
que me cesan y me censuran
a cada paso,
que me animan y me pausan,
que alteran y me destronan
de ese pedestal,
tuyo de piedra y mio de hielo,
fuego en el encuentro.

Son las palabras
que nos unen
a quemarropa y sin saberlo,
o queriendo y descarado,
desafiantes al mañana
en un intento apasionado
de comernos a besos.

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