martes, 21 de abril de 2015

Luz

Se han ido de mi mente
toda cordura y sabiduría,
todo tono de melancolía,
toda llama hiriente,
toda vida inerte.
Se han ido en su compañía,
las luces,
el compás,
unas armonía,
o un baile
de marcada hipocresía.

Siento en lo estricto,
el peso de unos años,
que no son míos,
que no he vivido,
que no me llaman,
que no me seducen.
Desmiento en mis sueños
alardes de dolor,
una pena que no se va
o un corazón olvidado,
que me miente,
que me espía,
que me recubre de ironía.

He perdido los cabales
y mi sombra misma,
en una pos de un quehacer,
de una distracción pasajera,
de un tunel infinito,
de un pérdida del camino.
He perdido hasta la luz
de mis ojos prohibida,
de mis mentes cohibidas.

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