Ir al contenido principal

Mensajes al alba

Tú me dices que piensas en mi medio dormido, y a mi me despierta el sólo hecho de pensar en ti.
Me tientas para que te enseñe lo mucho que te echo de menos, y lo que no sabes es todo lo que te diría si supiera que no habrá miedos de por medio.
Te escribiría esa cama todas las noches mil poemas, para que no los entendieras, y con una excusa perfecta nos llevara la conversación a cualquier derrotero, a cualquier otra parte.
Te leería mil historias y escucharía contigo todas esas canciones que me muero por cantarte.
Te miraría a los ojos para perderme en ellos y no volver a la realidad jamás.
Te diría todo esto si fuera un poco menos cobarde y un poco más descuidada.
Te contaría que no importa el tiempo o las velocidades, si al final de todo estás tú, me quedo sin casi pensarlo. Sin casi ser consciente de ello. Sin casi darte motivos, para que los encuentres tú solo.
Te diría tantas cosas que se me quedarían cortas todas las palabras del universo entero.

Te diría que tú, tan bien como yo, sabes que con un par de palabras te lo diría todo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cada uno de vosotros

Los primeros amores sangran
como todos aquellos de verano,
media vida en las afueras
y aquel que personificaba lo vano.
Un avión al paraíso
y las fugacidades de un beso,
nos impulsamos sin quererlo a lo inadecuado,
tras años de pasión, un preso.

El adiós en las distancias
y la rabia de quien pierde el juego,
en esta historia unos cuantos sinsabores
y todo lo prometido que quemaste luego.
La más absurda de las farsas,
impulsivas decisiones y un triste trago,
ilusiones de humo y versos
y la pena que inundó un estrago.

Todos mis amores de tinta,
entierros de papel sin decoro,
cada uno de los hombres de mi vida,
flores de barro,
copas de vino vacías,
amaneceres sin sol
y todas las lunas escondidas,
una por cada uno de vosotros.

El juicio

A veces recurren,
como abogados del diablo,
mis pensamientos
a lo que siento por ti,
se plantan ante el juez,
que acaba siendo la razón perdida,
y emiten improperios
contra mi persona,
mi sentido de lo correcto
y la poca cordura que me queda.

Se decanta el proceso
hacia lo que parece
una condena sin fianzas,
llevada a la perpetuidad,
una celda oscura sin salida,
un sentimiento general de culpabilidad.

Levantóse el jurado,
decidido a mencionar
lo que temía desde el principio,
una manera cruel y sin piedad,
distrito sin razón y verdad,
un homicidio consumado con una puñalada más.

A veces, cuando esto pasa,
como salidos de la nada,
mis sentimientos
escapan a tropel por la ventana,
se intentan abalanzar sobre ti,
que acabas siendo cárcel dulce,
y se sienten liberados
de toda atadura o máscara,
mis mordazas para no quererte,
evitar amarte hasta que el mundo muera.

Acciones sin pensar

Son las acciones
que creemos premeditadas,
las que más calibramos,
las sencillas pero de largo asentadas;
que crean las más profundas,
las más hirientes,
las más duraderas e irreparables
heridas en el alma.

Nos creemos caballeros,
protegidos por el amor de nuestras damas,
tachamos al mundo de demente
mientras nos engañamos en otras camas,
más cercanas,
más simples,
menos verdaderas,
sirvientes de razones faltas de corazón.

Malditas todas esas acciones
y la mano tonta de sus cobardes,
odiosas las luces de noche
y todos los pensamientos por los que ardes,
tras ellas solo hay silencio,
lágrimas a oscuras,
interiores rotos,
hipotéticos escenario que conjeturas son.