martes, 30 de agosto de 2016

Preguntas anudadas

Tengo entre los dientes
una pregunta
temerosa y desvalida,
que desea pronunciarse
en cada beso
y en cada mirada.
Al filo de mi boca
se asoma con miedo
de quien se sabe
perdido y vacío,
incapaz de saltar.
En la comisura
junto al último beso
que me diste,
se cuelga, expectante,
a la siguiente función.

Tengo en el pecho
un nudo
contenido y asfixiante,
que quiere soltarse
con cada caricia
y con cada te quiero.
En el centro de mi alma
habita ya acomodado
como quien se sabe
tranquilo y sosegado,
en su zona de confort.
Al hilo del pespunte
tras este remiendo
que coses con esmero,
se asoma, desconfiado,
a todo tu corazón.

Son, sin más,
nudo y pregunta
uno sin remedio,
dos que lo son todo,
que empañan el cristal.

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