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Incoherencias varias

Refugiémonos en las calles
abarrotadas de la nada,
llenas de silencio,
inundadas de la más absoluta soledad.
Corramos sin demasiada prisa
a donde se encuentran los desconocidos,
a la luz de las sombras,
al abrigo de la tosquedad de esta playa.

Hagamos que el tiempo se persone,
que no sepa su ritmo,
que pierda el compás de las manecillas,
que se atragante con las campanas de las doce.
Invoquemos a su más odioso enemigo,
invitemos a la noche en un descuido,
que se ofusque por descontado,
que arroje la lógica contra el salón.

Sentemos cátedra con esta idiotez,
que el poder se quede impotente al mirarnos,
que se impacienten las salas de espera,
que sea el sprint más lento del mundo.
Conferenciemos con ignorancia a los doctores,
miles de vademecum en busca de pandemias,
que curen esta enfermedad que no existe,
que me extirpen el trozo de alma que me queda.

Tachemos los festivos del calendario,
que sean todos los días de funeral,
que sean los laborables los días de batalla,
que los abrazos cuenten como puñaladas a traición.
Pongamos a enfriar los sentimientos,
y dejemos expresarse a las copas llenas de champán,
que se aireen las lágrimas de reserva,
que sea el vino nuestra tinta más letal.

Seamos aún más incoherentes,
que blanco y ocre sean lo mismo,
que no se distingan el día y la noche,
que sea el arcoiris de mil tonos de azul.
Tiremos toda cordura al límite espacial,
infinitesimal la distancia tangente a lo correcto,
que sean contables las estrellas,
imposibles de numerar los silencios promediados.

Volvámonos locos por ser cuerdos,
que la libertad sea una sentencia a muerte,
el patíbulo una cama de rosas,
las nubes las espinas más puntiagudas,
que se sumen los dividendos,
que la raíz de nosotros siga siendo dos,
que sea exponencial la manera de mirarnos,
que la ecuación nos junte de una vez el corazón.

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Cada uno de vosotros

Los primeros amores sangran
como todos aquellos de verano,
media vida en las afueras
y aquel que personificaba lo vano.
Un avión al paraíso
y las fugacidades de un beso,
nos impulsamos sin quererlo a lo inadecuado,
tras años de pasión, un preso.

El adiós en las distancias
y la rabia de quien pierde el juego,
en esta historia unos cuantos sinsabores
y todo lo prometido que quemaste luego.
La más absurda de las farsas,
impulsivas decisiones y un triste trago,
ilusiones de humo y versos
y la pena que inundó un estrago.

Todos mis amores de tinta,
entierros de papel sin decoro,
cada uno de los hombres de mi vida,
flores de barro,
copas de vino vacías,
amaneceres sin sol
y todas las lunas escondidas,
una por cada uno de vosotros.

El juicio

A veces recurren,
como abogados del diablo,
mis pensamientos
a lo que siento por ti,
se plantan ante el juez,
que acaba siendo la razón perdida,
y emiten improperios
contra mi persona,
mi sentido de lo correcto
y la poca cordura que me queda.

Se decanta el proceso
hacia lo que parece
una condena sin fianzas,
llevada a la perpetuidad,
una celda oscura sin salida,
un sentimiento general de culpabilidad.

Levantóse el jurado,
decidido a mencionar
lo que temía desde el principio,
una manera cruel y sin piedad,
distrito sin razón y verdad,
un homicidio consumado con una puñalada más.

A veces, cuando esto pasa,
como salidos de la nada,
mis sentimientos
escapan a tropel por la ventana,
se intentan abalanzar sobre ti,
que acabas siendo cárcel dulce,
y se sienten liberados
de toda atadura o máscara,
mis mordazas para no quererte,
evitar amarte hasta que el mundo muera.

Acciones sin pensar

Son las acciones
que creemos premeditadas,
las que más calibramos,
las sencillas pero de largo asentadas;
que crean las más profundas,
las más hirientes,
las más duraderas e irreparables
heridas en el alma.

Nos creemos caballeros,
protegidos por el amor de nuestras damas,
tachamos al mundo de demente
mientras nos engañamos en otras camas,
más cercanas,
más simples,
menos verdaderas,
sirvientes de razones faltas de corazón.

Malditas todas esas acciones
y la mano tonta de sus cobardes,
odiosas las luces de noche
y todos los pensamientos por los que ardes,
tras ellas solo hay silencio,
lágrimas a oscuras,
interiores rotos,
hipotéticos escenario que conjeturas son.