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No

Y si nos miramos de frente,
o callamos las verdades de lado,
damos la espalda a la mentira
y nos llevamos cruzado el recuerdo.
Si nos damos la mano una noche
y cordialmente nos inclinamos,
si un saludo nos hace mella en las entrañas
y la sonrisa pasajera se instala ocupa.

Y si nos sentamos frente a frente
para ser falsos a bocajarro,
o nos sentamos al lado
intentando guardar las apariencias.
Si nos acurrucamos en un sofá
y dejamos pasar las horas,
o compartimos apretados
un estúpido viaje en metro.

Y si te vas sin pensarlo dos veces
aunque jures que así no era,
o te quedas otras mil noches
sin el sabor particular del amor.
Si desapareces como si nada
y vuelves por mero impulso,
si nunca estuviste de verdad
y tu presencia era un fantasma.

Si me enseñas todo esto,
señalas las mil cosas a medias,
o acaso te burlas de esta estúpida misión
sin deseo alguno de remedio.
Si vienes a decirme que lo sientes
pero las palabras están vacías,
si tienes el reproche en la mano
y la boca llena de todo…
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Nuestras razones

Cuando se apague la luz,
cerremos las cortinas,
nos vayamos a la cama en silencio
y resuenen las voces vecinas.
Cuando se repitan las historias,
aquellas que no sirven para nada,
maravillosas las inútiles agonías
y las palabras del todo vacías.

Cuando no nos quede un resquicio,
de piedad,
de dolor,
de sangre seca,
de miradas atravesadas
en los filos del discurso.
Cuando nos llene el odio,
podrido,
sin sentido,
angustiado,
apagado
en un intento de salvarnos.

Cuando nos aceche la muerte
en los días venideros,
y nos lleve en sus mantos
de recuerdos ajenos.
Cuando nos abrace el mutismo,
el vacío elocuente,
y nos bese en la frente
otro extraño pasajero.

Cuando pase todo el tiempo
que tengamos para amarnos
y hayamos decidido,
volátiles nosotros,
que ya tuvimos suficiente.
Cuando quede una gota,
una lágrima,
un beso,
un pétalo en la almohada
y una sonrisa desencajada.

Cuando nos miremos a lo lejos
un día de estos,
y nos crucemos las miradas
con el fuego aún ardiendo,
sabremos, querido mío,
que…

Cada uno de vosotros

Los primeros amores sangran
como todos aquellos de verano,
media vida en las afueras
y aquel que personificaba lo vano.
Un avión al paraíso
y las fugacidades de un beso,
nos impulsamos sin quererlo a lo inadecuado,
tras años de pasión, un preso.

El adiós en las distancias
y la rabia de quien pierde el juego,
en esta historia unos cuantos sinsabores
y todo lo prometido que quemaste luego.
La más absurda de las farsas,
impulsivas decisiones y un triste trago,
ilusiones de humo y versos
y la pena que inundó un estrago.

Todos mis amores de tinta,
entierros de papel sin decoro,
cada uno de los hombres de mi vida,
flores de barro,
copas de vino vacías,
amaneceres sin sol
y todas las lunas escondidas,
una por cada uno de vosotros.

Besos enteros

Nos encontramos en los puntos medios,
y en cada uno de los extremos,
en las lluvias y tempestades,
en los colores de las mañanas.
Nos encontábamos porque nos buscamos,
a fuego lento en las conversaciones,
con la pasión ardiendo en las ventanas,
en cada uno de los rincones de la cama.
Nos buscamos con las manos frías
pero con el corazón irradiando ganas,
con la pausa de la paciencia aprendida
y la prisa del conocimiento sin medida.
Nos buscamos porque nos amamos,
en los momentos amargos de jengibre,
lo salado del mar llamando
y todo lo dulce si nos acurrucamos.
Nos amamos,
en las miradas sostenidas,
y en las fugaces, de pasada en la orilla,
en las sonrisas de frente
y en los guiños al soslayo del abrazo.
Nos amamos,
nos entendemos en las sobras,
nos perdemos en las luces de besos enteros;
y es eso, que nos amamos,
aunque sea aún pronto, nos callamos.

Los sentidos anochecidos

Voy a dejar esto al aire,
a las deshonras de los pormenores
de las historias que no acabo,
de los cuentos que no relato,
de todas las tazas de té tibio
y de las sombras en las velas apagadas.
Voy a escribir esto aquí,
a las tantas de la madrugada,
con el cansancio entre los párpados
y la mirada perdida en tus ojos
por si el mar no es infinito,
por si las gotas de la lluvia vuelven
y me borran todas las lágrimas de olvido.

Me ha arrastrado a este párrafo
un sentimiento de asco inmenso
que no se borra con agua fresca,
ni con duchas heladas que devuelven a la tierra;
y me he quedado a observarlo,
a quererlo como un viejo amigo,
a odiarme entre sus renglones
y a adueñamer de lo que no es mío.
Me ha arrastrado la corriente
de los pensamientos sin sentido,
de los amaneceres sin abrigo,
de lo que nunca he tenido,
y me ha parecido eterno,
un instante congelado en el recuerdo,
un vacío que merezco
y todo lo anodino que no acepto.

Me ha cogido el insomnio
como si suyo fuera mi tiempo
para llena…

En las fugacidades

En una ensoñación,
en un momento de desconexión,
sentí, pot un leve instante,
tu mano en mi hombro,
tus ojos clavándome la mirada,
tus labios a punto de decir "lo siento".

En un segundo,
en un deseo impropio de este mundo,
percibí, casi sin quererlo,
que se había marchado el órden,
que era el caos nuestro horizonte,
que era el azar el intruso del viento.

En un pestañeo,
en un punto de tu discurso breo,
denoté, con un poco de astucia,
una palabra con todo tu odio,
un sentimiento de culpa implantado,
un absurdo y repetido momento.

Pensemos

Pensemos que nos lleva el viento,
que no existe mayor muestra de asombro;
pensemos que nos acoge el sentimiento,
que resurge el fénix de los escombros.

Pensemos e idealicemos,
fantaseemos con la idea del amor,
que nos posea todo aquello que soñamos,
que desaparezca por un moemento el dolor.

Pensemos de nuevo,
que nos cale la lluvia del discurso,
que se salde aquello que te debo,
que termine de una vez este absurdo concurso.

Y ahora, que eres relámpago,
que lo has pensado todo,
despreciados todos los males,
sentidos todos los rencores,
acogidos los reproches malhumorados,
para y piensa,
una vez más,
¿qué, de todo esto, nos ha quedado?