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Mostrando entradas de 2015

Llamada

Llámame en silencio,
en el miedo.
Llámame cuando ya no quede nadie,
cuando se apague el alba,
cuando mueran mis anhelos.
Llámame entre la gente,
en el anonimato.
Llámame cuando vuelva todo el mundo,
cuando sea muy tarde,
 cuando vuelvan los monstruos de la calle.
Llámame con las olas,
con la brisa del mar.
Llámame cuando llegue la tormenta,
cuando se inunden nuestros pensamientos,
cuando nos ahoguemos en la nada.
Calla y grita,
vacío de esperanza,
lleno de grises matices.
Vive y muere,
enterrado en tus recuerdos,
sobrevolando tus posibilidades.
Llámame cuando me lleve la marea,
aunque no vuelva y ya no sea yo.
Llámame en mi partida,
aunque te duela y ya no seas tu.

Sueño a sangre

Han pasado mil años de sequía en mi memoria, mil noches de soledad baldía en un cuerpo extraño, mil amaneceres de desgana pertinente.
Hoy retomo mi tarea de comunicar a una grada vacía lo que me mueve en pesadumbre, con intención de que alguien, por error o curiosidad perezosa, afile en mis palabras lo que mis ojos ven cuando los cierro.

Son los sueños, expresiones de anhelos incesantes, los que cuestionan y ajustician lo que nos rodea sin temor. Saben que no podemos alcanzarlos, que bebemos de ellos con tanta ansia como repugnancia. Nos maldecimos por desear cosas que no podemos tener, nos las muestran sabiéndolo. Nos conocen mejor que nosotros mismos.
El sueño hace débil hasta al más valiente de los hombres: los deseos se vuelven intocables, Morfeo le deja la vaga sensación de que lo sintió, y entonces el hombre fuerte se deshace en dolor y tristeza por no poder volver al sueño del que despertó.
A veces, esos misteriosos fantasmas no son más que un recuerdo desfigurado, una serie de…

Espectador inusual

Claras luces sobrevuelan las murallas de los nombres que me asolan impotentes o inherentes.
Ya no caben más miradas ni más excusas en un bosque vacío que llenamos de palabras que se vaciaban conforme eran pronunciadas. No cabe amor en este desasosiego que me come ni valor para una luca sin cuartel contra tus espadas de aleación barata, para dar jaque a un rey que se protege sin demora con la vida de otros que poco le importan. No cabe nada en nuestro sueño, más que pasar a otro. No cabe quedarnos en este punto y aparte de nuestro capítulo favorito de la vida que se lleva las entrañas de una ciudad que no descansa o que, sin mayor sentido, descansa demasiado, acecha a sus cautivos esperando una hora fugaz en la lejanía.

Si se hace noche, cambia el reloj de arena que nos cuenta que se nos escapa el tiempo entre los dedos, se vuelve oscuro y negro a la luz de una luna que no llora más que verdades a voces en otro mundo u otro espacio que nadie quiere ni visita a excepción de los despojos…

Luz

Se han ido de mi mente
toda cordura y sabiduría,
todo tono de melancolía,
toda llama hiriente,
toda vida inerte.
Se han ido en su compañía,
las luces,
el compás,
unas armonía,
o un baile
de marcada hipocresía.

Siento en lo estricto,
el peso de unos años,
que no son míos,
que no he vivido,
que no me llaman,
que no me seducen.
Desmiento en mis sueños
alardes de dolor,
una pena que no se va
o un corazón olvidado,
que me miente,
que me espía,
que me recubre de ironía.

He perdido los cabales
y mi sombra misma,
en una pos de un quehacer,
de una distracción pasajera,
de un tunel infinito,
de un pérdida del camino.
He perdido hasta la luz
de mis ojos prohibida,
de mis mentes cohibidas.

Pérdidas

Quiero crear en el mundo mensajes en clave de luz, que dominen el paisaje por su ausencia, que nos atrapen en mundos paralelos discordantes para comer los besos de quien no llega a perderse.
Es tanta mi utopía que no entiendo ni mi paradero ni mi meta, por ansias de correr descaradamenta a otra parte o por contra de ser quietud plena en un lugar que no conozco y dudo de necesidad. Es tanta que me quema las entrañas con fuego de clamores alegóricos que se funden en mi horizonte, que me nublan la mirada intentando confundirme con tentaciones propias de un iluso soñador que pasea en las noches de verano, que se pierde en las estrellas porque el mundo no le parece suficiente.

He querido crear, en mi pequeño mundo paralelo, un espacio acotado que se divide en mi memoria y se asemeja a un palacio señorial, sin fin en mi paseo, sin necesidad de ser un esclavo más de las dimensiones dadas, de las vistas regaladas antes de un despertar, de un último vistazo a un sueño que se acaba. A veces me …

Buscarte

Ando perdida
en los senderos de tus recuerdos,
donde no llegan los vientos
de tus mares,
de tus abrazos.
Ando perdida
en un sinfín de sensaciones
amargas y desmesuradas,
a las puertas del infierno,
de la historia de un adiós.

Me busco
cuando te vas
a escondidas,
entre las sombras,
entre los brazos de la gente,
entre las miradas elocuentes.
Me busco
en las penumbras
que me creas,
con inquietudes,
cuando prendes las velas,
cuando llamas a mi puerta.

Te encuentro
solitario y divagando,
en mis memorias,
en mis sueños,
en otros lugares,
y con otros cuentos.
Te encuentro,
enamorado,
en los brazos de la primavera,
de semblante dulce,
de rasgos mitigados,
de vida plena.


Vivaz

No veía en ti,
pasión ferviernte,
las luces elocuentes
y los fuegos danzarines
en esos ojos ajenos. Morfeo tentador
ha dejado caer la gota,
astuta y descarada,
entre sombras de escalera
y una búsqueda apasionada. Has tomado
sin saberlo
mis manos en tus manos,
tu sonrisa con la mía,
un destello en mi mirada.
En un salto,
entre alboroto y desmesura,
has besado una mentira,
sellada entre los humos
con los labios del suicida.

Al amor de mi vida.

Quererte
es mi vida entera,
un amor profundo
que no se consume,
que todo lo lleva a cabo,
que no se mina
y que no se rompe.No voy a dejar
de amarte.
Ni un segundo
de este tiempo absurdo
que nos separa,
en el cuentagotas
de paciencia
de luz eterna
que nos llena,
estás tú
y tus ojos castaños,
y tus manos suaves,
y tu luz de noviembre.Eres mi vida entera,
mi amor de cualquier época,
mi verdad,
mi estrella.
Ojala recuerdes
dónde vierto mis verdades,
las visites,
las acojas,
te desates y me abraces
como cada día,
en esta guerra finita
de ti y de mi
contra el mundo.

Quema

Cuando vemos asomar al demonio en nuestros ojos, se apagan todas las luces y sólo vemos la que debemos ver.
Es como una llama, un gran fuego indómito que te lleva por sus derroteros aunque decidas resistirte. Y te quema si decides salir, si quieres revelarte, si crees que puedes cambiarlo.
Cuando uno cree que puede jugar con fuego, se confía y se embelesa, se enamora de sus tonos, se cree elegido para el cometido de cabalgar sobre tinieblas que no conoce.
Pero cuando el fuego se cansa y quiere volver a ser el dueño, ya no hay escapatoria.

El rojo a medianoche

Cruzamos el pasillo sin mediar palabra, sólo con una sonrisa que me guiaba al desenfreno o al olvido o a todo a la vez.
Susurraba a mi ser canciones prohibidas entre las velas que se alternaban aquí y allá y se estremecían a nuestro paso, sabiendo que el calor esta noche no lo ponían ellas ni el mismisimo diablo, porque ya estabamos nosotros para tentarnos el uno al otro.
La luz ténue dibujaba mi fugura en el vaho del agua caliente que ya llenaba la bañera y me llamaba lentamente a sumergirme allí por un tiempo indeterminado. La música jugaba con mis oidos suave, cadente, con un violín que sería poco ritmo pasado el rato, pero nos daba igual.
No importaba la gente, ni los matices, ni el pelo alborotado ni el sofocante calor que me envolvía.
No importaba ya que me volviera a abrazar por la espalda, me acariciara con manos suaves y cayeran como plomos las mangas de la camisa al suelo impertérrito.
No importaba el ansia ni la sangre, ni su mirada que se había tornado en predadora de mi c…

Ser

Son los vientos
de tu boca,
los que me llevan a perderme
en bosques rosado
y ríos de sangre fresca,
en las sábanas tendidas
que mueve el viento,
que nos sirven de escondite,
que nos refugian de miradas
y de palabras incoherentes.

Son las olas
de tus manos,
recorriendo mi cuerpo
sin tocarlo y sin quererlo,
inocentes y fallidas,
me llevan a encontrarme
en la luz de la inocencia
y la calma clamorosa
de un amor que no se aguanta.

Son las dudas
bailarinas inquietantes,
que me cesan y me censuran
a cada paso,
que me animan y me pausan,
que alteran y me destronan
de ese pedestal,
tuyo de piedra y mio de hielo,
fuego en el encuentro.

Son las palabras
que nos unen
a quemarropa y sin saberlo,
o queriendo y descarado,
desafiantes al mañana
en un intento apasionado
de comernos a besos.

Línea

Línea suave y delicada,
caída al folio azul,
al mar de los diálogos
que nos separan
a ti y a mi.
Línea suave reforzada
sobre mi piel en el baúl,
mis ansias de tenerte
que me ahogan
a mi sin ti.

Línea oscura resalcida,
poder abismal,
separa mis sentidos
que te ahogan
a ti sin mi.
Línea oscura atenuada
moradora de mi alma,
cautiva del miedo
que no horroriza
ni a ti ni a mi.

Melodía al viento

Caen las notas
de mis manos al piano, 
con clamor y dolor.
Cae la melodía
junto a una lágrima,
a un despertar,
de ti y de mi en la pared.

Se sucede
en el silencio elocuente,
otra nota atolondrada,
un poco desdichada,
del pensamiento oculto.
Se alborotan con estruendo
las palabras de tu alma,
a cada paso,
a cada serpiente de humo
de incienso envenenada.

Con el allegro un baile,
y en invierno una flor.
Con el forte lo esquivo
de una luz y el calor.
Una pausa y resucitas,
mueres al caer la voz.
Un dueto y me fascinas,
de tu alma mi emoción.

23.

En estas horas sombrías
entre el alba y mi muerte,
coloco las rosas
empapadas de tu ser
en este tendedero viejo
de lamentos y perdones.

He venido pues
a este cementerio oscuro,
sombrío y maloliente,
a llorar tus penas
y alabar tus encantos,
tus ojos de miel,
tus clamores al cielo.

Siento la inmensa suerte
de postrarme en tu tumba,
que está vacía,
que no te añora,
que no te vela,
que no te asombra;
para llorar
de pena o alegría,
o ambas a la vez,
por tu vida eterna,
por una luz lejana perdida.

Veo que te vas
vagando en este bosque,
hacia los páramos de mi presencia
donde ya no llegas,
donde no te escondes,
donde no me tocas
ni me sonries
de manera descarada,
con aires de locura
y placeres tentadores.

Veo que te asomas
por la ventana del mañana,
prometedor de otra estacada,
de las olas de tu olor,
de un beso imaginario,
o de todo a la vez.
Veo que te dejas
llevar por mis ojos cautivo,
por la corriente de mis océanos,
por las luces de mi voz.

Veo ir tu miedo
al que no alcanzas,
al que ya …